Esta semana Chile emitió una alerta epidemiológica ante el crecimiento de casos de sarampión en Argentina. La ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, advirtió que «conocido el incremento de los casos en Argentina, producto de las bajas de cobertura de vacunación en el país vecino, hemos decidido reforzar el sistema de vigilancia a través de esta alerta epidemiológica y al mismo tiempo a reforzar la campaña de vacunación en Chile».
En nuestro país se registra una fuerte caída en la tasa de vacunación entre niños, niñas y adolescentes sumados a rebrotes de enfermedades que ya estaban prácticamente olvidadas, como el sarampión o la tos convulsa. Florencia Chan, integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología, se refirió a la problemática y afirmó que «la situación es preocupante porque venimos viendo en los últimos años que se observa una caída en las coberturas de vacunación en todas las vacunas de calendario. La Sociedad Argentina de Pediatría específicamente alertó sobre que las vacunas que les corresponden a los chicos de 5 años, que son las que se dan cuando están terminando el jardín y por empezar la primaria, para muchas de esas vacunas no se llegaba al 50% de cobertura, por ejemplo, en la vacuna triple viral que protege contra sarampión, rubéola y paperas. Esto se da al mismo tiempo que estamos justamente con una situación difícil desde el punto de vista epidemiológico con sarampión, donde tuvimos brotes, donde se detectaron casos que estuvieron en Argentina y cuando las coberturas de vacunación bajan, enfermedades que estaban previamente controladas pueden volver». Por otra parte, la médica añadió que
«también están los casos de tos convulsa con siete bebés fallecidos menores de 2 años y eso tiene que ver con que estas bajas coberturas de vacunación no son un concepto abstracto, sino que esto se materializa en casos graves, en hospitalizaciones y en muertes, que se son muertes totalmente evitables a través de las vacunas».
Florencia Cahn señaló que «no hay un reporte específico de que haya una vacuna que esté en falta, puede haber faltantes este específicos, pero temporarios», sin embargo señaló que «yo creo que el principal problema acá es que hay una baja percepción del riesgo de enfermedad por parte de la población e incluso también por parte del equipo de salud, porque como justamente hay enfermedades que ya casi no se ven gracias a las vacunas, esto hace una disminución de la percepción del riesgo y que mucha gente piense que no hace falta vacunarse».
Otro aspecto relevante tiene que ver con las formas en que los estados nacionales y/o jurisdiccionales garantizan el acceso a las vacunas. «Hay barreras, porque vos podes tener la vacuna en calendario, pero si vos tenés vacunatorios que abren solo a la mañana de lunes a viernes, donde no facilitas el acceso de las personas a las vacunas, bueno, eso también atenta contra las buenas coberturas. Y por otro lado, y no por eso menos importante, tiene que ver con una construcción. Hay todo un discurso anti que viene validado por personas con mucho poder, incluso mandatarios, que esto lo que hace es empoderar un poco a esos discursos que junto con el discurso anti-ciencia viene el discurso anti-vacuna», afirmó la médica de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología.
Florencia Cahn destacó que «el ciclo de una vacuna desde que empieza hasta que termina lleva diferentes pasos para poder pasar a la siguiente fase. La seguridad de la vacuna es algo que se evalúa desde la fase uno hasta la fase cuatro, que ya es cuando la vacuna está comercializada y eso siempre es algo que se evalúa, la eficacia, la seguridad y la inmunogenicidad, que es la capacidad va a despertar una respuesta inmune». Por último, la médica hizo énfasis en explicar los procesos de producción y protocolos de seguridad de la vacuna contra el COVID ante la desinformación que circuló al respecto. «En la pandemia lo que pasó es que toda la ciencia del mundo se orientó hacia las vacunas COVID, pero no es que inventaron de un día para el otro, por ejemplo, la plataforma de ARN mensajero, como las vacunas de Moderna o de Pfizer. O sea, esa plataforma ya se venía estudiando hace más de 10 años para otras vacunas y lo que se hizo fue cambiarlo para la vacuna de COVID, pero no es que se inventó un día para el otro. Lo que permitió la vacuna COVID, como permiten la mayoría de las vacunas, a veces no es evitar enfermedades, sino evitar las formas graves, las hospitalizaciones y las muertes», destacó Cahn.
Producción: Algo con erre


