A fines del año pasado docentes de escuelas de la ciudad de Chivilcoy, en la provincia de Buenos Aires, detectaron que los estudiantes comenzaron a apostar durante los recreos pero también durante las clases dentro del aula. Esta problemática impulsó una investigación mediante una encuesta de alcance nacional que contó con entrevistas voluntarias a más de 9 mil jóvenes de entre 15 y 29 años de las 24 provincias del país. Martín Romeo, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y director de la investigación de Apostar No es un Juego, se refirió a la problemática afirmó que los resultados son alarmantes ya que, «en Argentina 4 de cada 10 adolescentes o jóvenes de 15 a 29 años está apostando o lo hizo recientemente. Eso habla de un piso muy alto del consumo problemático». A esto se suma que «3 de cada 4 pibes pasa hasta 2 horas por día; casi un 15% de apostadores están más de 4 horas por día», y otros datos indican problemáticas vinculadas a la salud mental, «3 de cada 10 experimentaron ansiedad o estrés». El dato más significativo que destacó el investigador es que «los adolescentes están apostando el equivalente a 2 de cada 3 pesos que los padres les damos a los chicos para sus gastos cotidianos».
La problemática se inscribe en las y los jóvenes con la particularidad de ser un «problema muy vertiginoso, porque se puede convertir en una adicción muy rápidamente. Para que tengamos una idea a una persona adulta le toma más o menos siete años convertir un consumo problemático en una adicción. A un adolescente o joven, le puede tomar entre uno y dos años. Entonces hay un problema del volumen de la incidencia, tenemos un piso muy alto de pibes que están apostando y a eso se le sobre imprime la velocidad», afirmó Romeo.
El investigador de Apostar no es un juego señaló que «tenemos un problema social que atraviesa a los distintos estratos que componen una sociedad. Es un problema que va a llevar tiempo solucionarlo y que requiere el involucramiento de muchos actores simultáneamente. Uno son los parlamentos, Congreso, Consejos deliberantes, Cámaras provinciales, que tienen que dictar normas, sancionar legislación para restringir a estos sitios de apuesta. Otros, son las familias, tenemos que hablar con nuestros hijos porque en muchas ocasiones convivimos con el problema sin advertirlo. Lo tenemos adentro de nuestras casas y no lo hemos visto. Necesitamos el involucramiento de las escuelas que fueron las primeras en advertir el problema».
Finalmente, Martín Romeo advirtió que «necesitamos el involucramiento del Estado. En estas cosas se ve el valor de tener un Estado fuerte, presente. Tenemos un problema porque los efectos que produce este consumo problemático, sobre todo cuando se transforma en adicción sobre los chicos, los efectos sobre la salud mental son devastadores. Quién va a atender las consecuencias de estos chicos, siendo que en Argentina según el INDEC, 2 de cada 3 jóvenes vive en hogares pobres».
Producción: Charco de Arena


