Las mujeres ocupan menos del 10% de los puestos directivos en el fútbol argentino. Según los últimos datos disponibles (2020), de los 1.243 cargos dirigenciales en los clubes de primera y segunda división del fútbol argentino, sólo 84 puestos son ocupados por mujeres. Sobre un total de 942 dirigentes de las 55 federaciones deportivas nacionales, solamente 158 son mujeres. Esto representa casi el 17% de los cargos directivos en estos espacios de la gestión deportiva nacional.
Fue el propio Chiqui Tapia, Presidente de la AFA, quien manifestó que su gestión sería la que consiga la igualdad de género en nuestro fútbol. El estatuto de la AFA precisa en su artículo 22 que “La asamblea es la reunión a la que se convoca regularmente, a través de sus delegados, a todos los miembros conforme a la representación establecida en el presente estatuto de la AFA y constituye la autoridad legislativa y suprema de la AFA. La asamblea se constituirá de acuerdo con los principios de representatividad democrática, teniendo presente la importancia de la igualdad de género en el fútbol”. La asamblea que aprobó el nuevo estatuto el año pasado estuvo conformada por 45 personas, de las cuales 3 fueron mujeres: Carolina Cristinziano, vicepresidenta de Rosario Central; Verónica Rudi, vicepresidenta de Los Andes; y María Jiménez, por el Fútbol Femenino. Esto representa el 6,7% del total.
Además, el Comité Ejecutivo de AFA -según el estatuto- debe estar formado por 23 integrantes titulares y 10 suplentes. “Al menos uno de los integrantes del Comité Ejecutivo deberá ser una mujer”, señala el texto. El Comité sólo debe estar integrado por presidentes o vices de los
clubes y son elegidos por ellos, no por la AFA. Actualmente, sólo 2 clubes tienen vicepresidentas: Cristinziano en Rosario Central y Rudi en
Los Andes, ninguna de las 2 forma parte del Comité Ejecutivo.
Ailin Osores, integrante de la Comisión Directiva en Club Atlético Los Andes y trabajadora del Espacio Memoria, Ex ESMA, cuenta su experiencia en tanto dirigente del club. «En términos personales y políticos evalúe que era importante ocupar un espacio que generalmente está ocupado por hombres, como es la Secretaría de Socios, y tratando de salir de la idea de que las mujeres solo debemos atender a cuestiones de género y de educación para los hombres«.
«No existían referencias femeninas en el club, y no porque no haya habido mujeres antes, sino porque estaban invisibilizadas. Y ese es un trabajo que tenemos en el presente de poder traerlas todo el tiempo a lo que hacemos«, relata Osores.
«Cada persona que transita en el club es consciente de que en Los Andes se está dando una batalla cultural«, finalizó Osores.
Producción: Algo con erre
Foto: Twitter
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