Alberto Santillán expuso la impunidad de los responsables políticos a 24 años de la masacre de Avellaneda y detalló las jornadas de lucha. También relató la persistente falta de respuestas por parte de la justicia argentina respecto a las responsabilidades políticas en los asesinatos de su hijo Darío Santillán y de Maximiliano Kosteki. Señaló que el arco político y los medios de comunicación protegieron a los funcionarios de aquel entonces, permitiendo que figuras como Aníbal Fernández y Felipe Solá ocuparan cargos en gobiernos posteriores sin declarar ante la justicia. Explicó cómo el trágico hecho transformó su vida por completo, obligándolo a abandonar su estructurada rutina laboral como enfermero para volcarse de lleno al acompañamiento de causas de derechos humanos y otras familias en lucha. Afirmó que el accionar de su hijo estuvo movilizado por un profundo acto de amor al quedarse a auxiliar a su compañero a pesar del peligro.
*Producción: Buen día, Fin del Mundo.


