El profesor Ramiro Gual adviertió sobre el impacto social del traslado de la cárcel de Devoto y el pico de intolerancia estatal hacia la universidad.
El entrevistado analizó la situación de la cárcel de Devoto, la única institución federal habilitada dentro de la Ciudad de Buenos Aires, ante el proyecto de clausura y mudanza de sus mil seiscientas personas alojadas hacia un nuevo complejo en el territorio de Marcos Paz. Cuestionó la viabilidad prioritaria de esta medida al señalar que desde la pandemia se acumularon dos mil quinientas personas durmiendo en condiciones infrahumanas en las comisarías y alcaidías porteñas, definiendo este escenario como una crisis humanitaria urgente.
El docente universitario describió el valor histórico del Centro Universitario de Devoto, sede del primer programa de educación en prisiones fundado hace cuarenta años con el retorno de la democracia, y advirtió que el cierre afectará también a las escuelas primaria y secundaria que operan dentro del penal. Explicó que el funcionamiento del espacio siempre dependió de altos niveles de autonomía y autogestión por parte de los propios estudiantes detenidos, quienes construyeron el lugar con sus manos en el año 1986. Finalmente, el especialista denunció un embate sostenido del Estado Nacional contra la organización estudiantil dentro de los penales, el cual comenzó en marzo del año pasado con resoluciones que prohibieron la vida política, las elecciones de representantes y las asambleas
*Producción: Buen día, fin del mundo.


