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«Un triunfo de Kamala Harris dejaría muy aislados a estos gobiernos de ultraderecha»

Mañana habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos. La actual vicepresidenta, Kamala Harris, enfrenta al referente del Partido Republicano, Donald Trump quien busca por segunda vez regresar a la Casa Blanca. Por su parte, la cansadita del Partido Demócrata podría convertirse en la primera presidenta de Estados Unidos. Las encuestas no arriesgan tendencias y los resultados dan cuenta de un empate técnico que podría resolverse en la votación de los siete estados conocidos como oscilantes o “swing states”, de estos siete estados, la disputa central es por el estado de Pensilvania, ya que cuenta con la mayor cantidad de representantes en el Colegio Electoral. El sistema electoral estadounidense se caracteriza por ser indirecto, es decir que, para ganar una elección hay que llegar a un mínimo de 270 votos en el Colegio Electoral. De este modo, se puede ganar la elección por mayoría de voto popular, pero perderla si no se llega a los 270 votos necesarios en el Colegio Electoral.

Con este escenario sumamente ajustado en los sondeos de opinión, el historiador y coordinador del grupo de Estudios sobre Estados Unidos de CLACSO, Leandro Morgenfeld, advirtió un posible resultado favorable para la candidata del Partido Demócrata, Kamala Harris. “Yo afirmé eso porque hay una luz de posibilidad, en función de lo que está pasando con el cambio en la votación de los hombres blancos y el cambio en la votación de las minorías”, afirmó Morgenfeld. “Trump podría ganar en los cuatro estados en disputa en el Cinturón del Sol (Nevada, Arizona, Georgia y Carolina del Norte), y en los tres estados oscilantes del Cinturón del Óxido (Pensilvania, Michigan y Wisconsin) la diferencia es a favor de Trump pero con menos de 0,5%, hay un empate técnico que está dentro del margen de error de las encuestas. A Trump le está yendo mejor con las minorías, paradójica y aparentemente, y a Kamala le estaría yendo mejor con la votación de los blancos. Entonces hay una luz de posibilidad de que ocurra que en esos tres estados gane Kamala Harris, con lo cual, quedaría casi empatado el Colegio Electoral, pero con dos electores más para Harris. Es una posibilidad, por supuesto, el estado clave es Pensilvania, si Trump logra ganar Pensilvania que hoy está 0,5 puntos arriba se queda con el Colegio Electoral”, concluyó. 

Desde el comienzo de la campaña, incluso cuando todavía era candidato el actual presidente Joe Biden, Trump mostró una estrategia agresiva. Después de haberse bajado la candidatura de Biden y haber asumido el rol Kamala Harris, la violencia por parte del ultraderechista escaló. Sus principales objetivos son, los inmigrantes, la políticas de deportación, las mujeres y la figura de la candidata Harris. Hace muchos tiempo que se sostiene una lógica bipartidista en Estados Unidos, pero a medida que pasan los años se profundiza la crisis interna, la polarización social y la violencia. “Trump fue muy hábil hace 8 años en detectar ese descontento social y que ese descontento social no fuera contra el 1% la clase dominante que gobierna contra el otro 99%. Es decir, que no fuera en contra del sector de la clase capitalista más concentrada del cual él es parte”, señaló Morgenfeld. Además, “construyó la idea de que hay una élite, sobre todo en Washington y en las grandes ciudades, que representa al capital globalizado, transnacional, financiero que apoya la agenda de la cultura progresista a la que había que atacar, al igual que a los inmigrantes sobre todo latinos, estigmatizándolos y señalándolos como los culpables de la inseguridad, de la pérdida de trabajo, y del proceso de transformación demográfica y social en Estados Unidos”. Trump “sigue utilizando esa estrategia”, la misma de 2016 contra Hillary Clinton, la de 2020 contra Biden y en la actualidad vemos el mismo plan, atacar todo aquello que consideren parte de lo llaman la «agenda woke», que tiene que ver con los derechos de las mujeres, los derechos por los que lucha el feminismo, los derechos civiles, de las minorías, de afrodescendientes, de la población LGTBIQ+, de los pueblos originarios, de la lucha contra el cambio climático y, de los derechos reproductivos. 

Sin dudas, las elecciones en Estados Unidos no solo cobran importancia a nivel local, sino que tienen repercusiones en todo el mundo y, especialmente en América Latina. Son prácticamente doscientos años de lineamientos políticos con una posición dominante hacia América Latina y el Caribe, desde la doctrina Monroe en la que Estados Unidos determinó una influencia absoluta de todo el continente americano. En este sentido, Morgenfeld advirtió que Estados Unidos no admitiría la disputa de su hegemonía en América Latina y el Caribe, aunque, demócratas y republicanos tengan el mismo objetivo no tienen la misma estrategia. Por otra parte, Trump promete continuar la guerra comercial contra China, uno de los principales inversionistas en la región, además de promover políticas proteccionistas que podrían afectar los intereses comerciales de Argentina, como sucedió en 2018. En materia política e ideológica, el historiador afirmó que “Un triunfo de Trump empoderaría a las ultraderechas en la región, en particular pienso en Bukele en El Salvador y Milei en Argentina, que dieron varias muestras y se reunieron con Trump siendo opositor este año en Estado Unidos y apuestan a que un triunfo de Trump les de aire político y los saque del relativo aislamiento que tienen. En cambio, un triunfo de Kamala Harris, dejaría muy aislados a estos gobiernos de ultraderecha y estas políticas que plantean que lo que hay que hacer es una guerra cultural contra cualquier cosa que no sea el neoliberalismo extremo y lo señalan como socialista o comunista”. Además, añadió Morgenfeld que “este año es bastante posible que tengamos una elección donde no se acepten los resultados, quizás similar a lo que sucedió en 2020”.

Por último, un factor al cual prestarle atención es el repudio al apoyo y financiamiento de Estados Unidos al mandatario de Israel, Benjamin Netanyahu en su decisión de arrasar Palestina. Los acampes en las universidades de diferentes estados fueron brutalmente reprimidos y diferentes sectores, especialmente jóvenes, cuestionaron la posición tibia de Kamala Harris ante el genocidio. “Todo el año hubo protestas en distintas ciudades, sobre todo jóvenes en los campus universitarios por el apoyo de Estados Unidos a Israel, al gobierno de Netanyahu.  Concretamente, fue un financiamiento de 17 mil millones de dólares para la ofensiva de destrucción de Gaza, de avance sobre Cisjordania y ahora sobre otros países. Esto genera muchas resistencias al interior del Partido Demócrata ya que, sigue sosteniendo públicamente que defiende la solución de los dos Estados pero que, en los hechos, está asistiendo financiera y políticamente la decisión del gobierno de Israel que está cometiendo un genocidio en Palestina. Trump, por otra parte, es aliado y amigo personal de Netanyahu. Hay muchos sectores demócratas que detestan a Trump, de la izquierda que han votado a demócratas para que no gane Trump y ahora no están dispuestos a votar a una candidata, que es actual vicepresidenta, y que no tuvo una actitud de condena del genocidio que se está perpetrando en Gaza. Muchos dicen que puede perder algunos votos estratégicos que, en contexto de una elección tan apretada, podría hacerle perder la elección al partido demócrata”, concluyó Leandro Morgenfeld. 

Producción: Eso que falta. Columna “Sin Fronteras” (Marcha Noticias)