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Una reforma laboral a medida del empleador para disciplinar trabajadores 

Las centrales sindicales realizaron el pasado 18 de diciembre un acto conjunto en Plaza de Mayo para manifestar su rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Mientras las columnas continuaban ingresando a la plaza, la senadora Patricia Bullrich, tuvo que anunciar que debían reprogramar el tratamiento en el Senado para mediados de febrero. Esto da un margen de tiempo para reorganizar los espacios de resistencia que se puedan dar a este proyecto de ley que, en palabras de Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, «es un proyecto muy maximalista que prácticamente prohíbe el ejercicio de la huelga, que debilita la negociación colectiva, que debilita las organizaciones sindicales, que al trabajador o trabajadora casi que lo entrega de pies y manos a su empleador en algunos aspectos de la ley de contrato de trabajo que son importantísimos como en la jornada de trabajo y las vacaciones». 

Campos además señaló que, «son cuestiones que la ley si bien plantea que se van a poder discutir entre trabajadores y empleadores y llegar a un acuerdo, ese acuerdo en la práctica muy pocas veces existe y, lo cierto, es que va a ser una herramienta de mucha disciplina laboral para los empleadores». 

La reforma que busca aprobar la gestión de Milei, es tal como lo señala el investigador de la CTA-A, es un herramienta de flexibilización y disciplinamiento. «La jornada de trabajo nunca se va a poder organizar de acuerdo a las necesidades de los de los trabajadores», advirtió Campos, «ninguna empresa va a acceder a ese acuerdo si no le sirve. Ahora, un trabajador tal vez sí tenga que acceder a ese acuerdo por más que no le sirva. Porque si no accede a ese acuerdo no puede trabajar. Si no accede a ese acuerdo corre el riesgo de perder su puesto de trabajo». 

Este proyecto de reforma laboral fortalece la asimetría de poder del empleador sobre sus empleados. «Esta asimetría de poder es la que hace que en los hechos, tanto la jornada, que tiene que ver con la distribución de los tiempos de trabajo, de los días de trabajo y también de los tiempos y los días de no trabajo, porque la contra cara de esta flexibilización de la jornada laboral es la desorganización completa del tiempo de la vida más allá del trabajo», sostuvo Luis Campos. Además, el investigador de la CTA-A advirtió que estos mecanismos «van en paralelo con el debilitamiento de la acción colectiva, con los obstáculos para el ejercicio de la acción colectiva, porque este tipo de reformas no hay que pensarlas como artículos sueltos o temas sueltos, sino hay que pensarlos como un sistema», destaca que «va a ser mucho más difícil hacer huelga, va a ser mucho más difícil ejercer colectivamente los reclamos».

«Creo que no hay ninguna ley general vinculada a las relaciones laborales que no es modificada en todo o en parte por este proyecto», advirtió Luis Campos. «Casi todas las leyes que regulan las relaciones laborales en su dimensión individual o, en su dimensión colectiva o, en la dimensión de la seguridad social, la reducción de las contribuciones patronales, que es todo un capítulo, una transferencia muy millonaria de recursos de los trabajadores al capital son modificadas o intentan ser modificadas por este proyecto que, recordemos todavía no es ley, por ahora es solo un proyecto y el propio gobierno salió a decir que este dictamen que aprobaron el senado está sujeto a modificaciones».

Producción: Eso que falta

Foto: CTA-A