Una entrevista al periodista y escritor Martin Caparrós en el marco de un nuevo 24 de marzo, a 50 años del golpe cívico-militar-eclesiástico en nuestro país.
La fecha «no nos recuerda algo a mi y a 3 o 4 memoriosos. Ya se fue constituyendo como un hecho en si mismo. Además de ser el recuerdo del 24 de marzo y el repudio de todo ello, fueron pasando 24 de marzos en todo este tiempo en donde siempre sucedió algo». Caparrós habla sobre la fecha y sobre su lucha en un momento para recordar otras fechas y no la que inicia un regimen asesino, por ejemplo el 10 de diciembre, día en que se terminó esa dictadura en el 83.«Por supuesto nadie me dio bola y aqui estamos hablando del 24 de marzo, pero sigue siendo importante, aunque hoy los términos no sean los más apropiados».
Sobre la memoria en el presente, el escritor habla de lo que fue la base de su libro «La voluntad: Una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina«, y que no tuvo como foco hablar sobre los desaparecidos, sino sobre sus historias: «Lo importante que hicieron no fue desaparecer, no se los puede recordar por una decisión de sus enemigos. Lo importante era todo lo que ellos habian querido hacer con sus vidas. No podemos seguir desapareciendo a los desaparecidos, hay que intentar contar sus historias».
¿Cómo pensar la resistencia en ese momento cuando ocurre el golpe?, reflexiona sobre esto Caparrós: «En ese momento el golpe militar era algo común, ya había habido otros. Había habido una dictadura muy reciente, entonces todos creíamos que sabíamos maso menos cómo era una dictadura, nos preparamos para algo parecido. Nunca pensamos que la del ’76 pudiera tener el nivel de violencia absoluta que impusieron. Nunca habia habido una asi. Cuando se vino la que se vino, la de matar antes de preguntar, eso nos agarró a todos muy mal preparados».
¿Cómo definir la democracia hoy? ¿Cómo la conciben lós jóvenes? «Para nosotros la democracia era una aspiración, viniendo de una dictadura muy tremenda. Queríamos reconquistar y construir algo en la democracia. Para la mayoria de la gente que tiene menos de 50 años, la democracia es el sistema en el que han vivido toda su vida, que no está a la altura de lo que debería ser o se merecen, por lo cual ¿por qué deberian preocuparse por una democracia que no les ha dado lo que necesitan? La única forma de salvar a la democracia, es reinventarla», comenta Caparrós.
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*Producción: Bancame hasta mañana.
*Foto Martín Bonetto


