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Pablo Fermento | Lesa humanidad: «los juicios siempre resistieron»

A 50 años del golpe genocida, siguen desarrollándose los juicios a los responsables de los crímenes de la dictadura cívico militar. Desde la reapertura de los procesos judiciales, en 2006, se han dictado más de 340 sentencias, con más de mil doscientos represores condenados.

Pablo Fermento es fiscal auxiliar federal en Bahía Blanca e integra la unidad fiscal que investiga crímenes de lesa humanidad. Además es autor de la novela Goya (Píxel Editora, 2025), en la cual explora parte de este trabajo de memoria, de verdad y de justicia. En esta obra se interesa por la psicología de los genocidas. Uno de los protagonistas es Adel Vilas, quien introdujo el método de los centros clandestinos, los interrogatorios bajo tortura y la desaparición.

Fermento hace un intento por quitarle el mote de «inhumano» a los hechos aberrantes de la dictadura, para, justamente, ponerle cara y poder juzgar a quienes llevaron a cabo estas acciones y fueron parte de un plan sistemático orquestado desde el Estado.

El autor de Goya comenta que todo este proceso de interiorización en el pensamiento de los represores fue necesario para afirmar esa condición humana de los crímenes. Esto le permitió pormenorizar esa «lógica perversa de destrucción del enemigo y de disciplinamiento» con la que se manejaban los genocidas para imponer esa violencia a gran escala.

Además, destaca la importancia de avanzar en los sectores de la sociedad que articularon junto con los militares y de hablar de «dictadura cívico-militar» o «cívico-militar-eclesiástica». Por ejemplo, en Bahía Blanca se dio la complicidad del diario La Nueva Provincia, que, bajo la dirección de la familia Massot, fue clave en la legitimación del terrorismo de Estado.

Muchas veces, desde el plano judicial, es difícil avanzar contra las responsabilidades de los medios de comunicación porque desde la defensa contraargumentan con la idea de libertad de expresión y ponen obstáculos alegando coacción por parte del poder político.

En el caso específico de La Nueva Provincia había una aval explícito para que se avance con el asesinato y la desaparición de lo que ellos denominaban la «subversión». Esto ocurría incluso antes del golpe del 76. Además, dice Fermento, desde las editoriales reclamaban «la limpieza de las universidades», haciendo referencia a eliminar a los «ideólogos» de las acciones que ellos entendían como subversivas.

«Cada gobierno pone su impronta a través, o bien de la promoción de los juicios, o bien del achique presupuestario»

Fermento también se expresó sobre la relación entre los juicios y los distintos gobiernos que se fueron sucediendo en estos últimos años. «Cada gobierno pone su impronta a través, o bien de la promoción de los juicios, o bien del achique presupuestario», afirma. Y explica la situación crítica en la que se encuentra esa relación en la actualidad, ante un oficialismo que va en contra de todo lo referido a Organismos de Derechos Humanos.

El fiscal aclara que el trabajo de la reconstrucción de la memoria y el reclamo por saber la verdad no es sólo de la Justicia. Hay una necesidad de involucrar a la sociedad en su conjunto porque hay muchos juicios que están concluyendo, y hay muchos genocidas de edad avanzada que mueren sin ser juzgados. 

Finalmente, afirma que a pesar de los momentos históricos, «los juicios siempre resistieron». Esto lo aclara en un contexto donde desde el Ejecutivo se nombra a una persona como Juan Bautista Mahiques al frente del Ministerio de Justicia. Fermento dice que durante la presidencia de Mauricio Macri también hubo dificultades para avanzar con el juzgamiento a los genocidas, pero que aún así siguieron adelante, y así lo seguirán haciendo.

Producción: Buen día, fin del mundo

Imágenes: Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y Píxel Editora