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Jáchal No Se Toca | «En San Juan la minería tiene más de veinte años y no ha generado absolutamente nada más que corrupción estructural»

En el marco de la aprobación de la reforma de la Ley de Glaciares, distintos colectivos y organizaciones se movilizaron en varios puntos del país para repudiar esta avanzada contra el ambiente. 

En San Juan Capital se hizo una vigilia y una marcha. Una de las protagonistas de las protestas en la provincia fue la Asamblea Jáchal No Se Toca, cuyos integrantes llevan más de diez años en la carpa de la plaza de Jáchal, reclamando contra la contaminación del río por parte de la mina Veladero, a cargo de Barrick Gold, y exigiendo el cese de la megaminería.

«En esa carpa se han generado un montón de cosas positivas en cuanto a investigaciones y conocimientos». Quien dice esto es Mingo, integrante de la Asamblea. «La preocupación que teníamos nosotros es que a nivel país pase lo mismo que está pasando acá», completa en relación a la votación consumada en el Congreso de la Nación. 

Desde la Asamblea tratan de explicar al resto de los ciudadanos que la megaminería utiliza, en el siglo XXI, los mismos métodos de extorsión que los de la colonización, la invasión y el saqueo de los europeos a los pueblos originarios. Además, Mingo comenta que sólo hay dos opciones para estar a favor del extractivismo: ser parte de los negociados, de la ambición y la codicia; o tener la desesperación de conseguir un trabajo que nunca llega. Hace veinte años que «estamos igual o peor de pobres», remata.

«Quienes avalan la megaminería es porque tienen un negocio, una ambición, una codicia muy grande, como en el caso de nuestros funcionarios; o es por la desesperación de tener un trabajo que nunca llega»

Desde Jáchal también hacen una denuncia de la violencia y la impunidad con la que se manejan los diputados de la provincia de San Juan. «Ellos saben perfectamente lo que está pasando y siguen con el mismo discurso de hace veinticinco años», remarca. Además, aclara que en esa región la megaminería lleva más de dos décadas activa y  «no ha generado absolutamente nada más que corrupción estructural».

La particularidad de San Juan es que todos sus diputados (seis) votaron a favor de reformar la ley, sin importar el origen político de cada uno de ellos ni la boleta por la cual ingresaron al recinto. Absolutamente todos han levantado la mano en concordancia. 

Mingo explica que esa impunidad con la que se manejan los funcionarios ocurre en los tres poderes del Estado. Y que todos los espacios políticos «van de la mano». Además ilustra esa impunidad en la violación de tratados internacionales a la que incurre esta reforma, como el Acuerdo de Escazú, que garantiza el acceso a la información, la participación pública y la justicia en asuntos ambientales; y el Convenio de Minamata, que protege la salud humana y la naturaleza de las emisiones de mercurio. Por estas mismas razones, asegura que este proceso es inconstitucional y terminará judicializado. «Nos veremos en la justicia, en lo que va a ser la causa judicial más grande de la historia argentina», concluye.

Producción: Buen día, fin del mundo

Foto: Susi Maresca