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Veteranos y familia | La promesa por la memoria de Malvinas

Un nuevo 2 de abril, un nuevo Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Se cumplen 44 años, y la memoria sigue de pie. En este caso, hablamos de la historia de las y los herederos de la causa, quienes se organizan para seguir con el reclamo de soberanía sobre las Islas y mantener vivo el legado de los ex combatientes.

Micaela Ibañez Guerrero es parte de la Secretaría de Hijos de la Federación de Veteranos de la Guerra de Malvinas de la provincia de Buenos Aires. Su organización de base es Continuando su Lucha San Isidro. 

Además de las actividades que organizan desde la Secretaría, cuenta que hay un carácter de acompañamiento en el grupo, que muchas veces cumple un rol «terapéutico» y de contención frente a los interrogantes y los sentimientos que sigue generando cada aniversario. En ese sentido, asegura que «hablar es sanador»

Micaela comenta que lo que conocemos como La Causa Malvinas, reclamo soberano e histórico de Argentina sobre el territorio, no se limita sólo a las Islas, sino que es un conglomerado que incluye el cuidado y la soberanía de nuestros recursos naturales en general. 

Desde la Secretaría de Hijos vienen manteniendo distintos vínculos con los gobiernos a lo largo de su historia, pero son conscientes de la necesidad de mantener el reclamo más allá del paso del tiempo y del cambio de signo político. En función de ese vínculo, Micaela Ibañez advierte que, como hija, hay dichos que le «duelen mucho» del Gobierno de Javier Milei en relación a la causa. 

Su padre es Eduardo Ibañez y es veterano. Comenta que la función de ellos, dentro de las propuestas e iniciativas que llevan adelante sus hijos e hijas, es la de acompañar todo «el empuje» de esta generación. Asegura que la Causa está «en buenas manos».

Hablar de Malvinas «nos costó horrores»

Sin embargo, también hace hincapié en la dificultad histórica que implicó hablar con las familias de lo sucedido en las Islas. «Mayoritariamente no hemos hablado con los hijos», dice en relación a esos primeros tiempos luego de Malvinas. «Hemos hablado después, de más grandes», aclara. «Nos costó horrores».

Eduardo tuvo que hacer el Servicio Militar Obligatorio en Monte Caseros, Corrientes. Los hicieron ensayar una intrusión de combate, pero sin saber todo lo que pasaría luego. Al principio, nadie les había aclarado que iban a las Islas; y una vez que supieron, nunca les explicaron los detalles del conflicto al que los estaban sometiendo.

«A mí lo que me gustaría es que cada vez haya más gente que venga a acompañarlos», retoma el hilo Micaela. Habla de la importancia del abrazo, del reconocimiento, de la contención. Pero también de la memoria y el legado. «Nuestra arma es un lápiz y un papel», concluye.

Producción y foto: Bancame Hasta Mañana